Esclavas del Fitbit

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En el post anterior hablábamos de lo enganchadas que estamos al Instagram. Hoy trataremos sobre otra de nuestras adicciones (tenemos bastantes jeje): el Fitbit. Para las menos puestas en el tema, el Fitbit es una pulsera que apareció hace unos cuatro años y funciona a modo de dispositivo cuantificador de nuestra actividad física. Pero no la llevas solo para hacer deporte, sino todo el día, así que te “controla” durante las 24 horas.

Foto de Fitbit.com
Foto de Fitbit.com

FITBIT FLEX AL PODER

Existen varios modelos de Fitbit como podéis ver en su página web: www.fitbit.com/es/flex. El más vendido es el Fitbit Flex, muy finito y hecho de goma, disponible en distintos colores. Este cuesta alrededor de 100 euros. Si quieres probarlos sin invertir tanto dinero también puedes comprarlo de segunda mano en: http://www.compra-venta.es. Tiene las características siguientes: podómetro, kilómetros recorridos, pantalla led, actividad diaria, vibración, despertador y calidad del sueño. La batería es bastante longeva, a nosotras nos dura casi una semana. Cabe decir que ya existen modelos más nuevos que aun no hemos tenido el placer de probar. Estos incorporan más prestaciones: avisos para moverte y accesorios intercambiables, entre otros.

POR QUÉ NOS HA ENGANCHADO

Ya veis que el análisis de tu actividad diaria es realmente exhaustivo. Además, como lo llevas también para dormir, la pulsera es capaz de medir tu movimiento de noche y sacar conclusiones sobre la calidad de tu sueño. Otra ventaja es que tienes todo lo relativo a tu forma física concentrado en esta pequeña correa. Así pues, te olvidas de las aplicaciones para regular los ciclos del sueño, las de hacer ejercicio, etc. Esto hace que estés menos enganchado al móvil y que la batería de este te dure más. Todo positivo. De todos modos, la pulsera sí va ligada a una app, que te da una gran cantidad de información. Sin duda, la vibración es la función más celebrada, ya que sirve para anunciar que has cumplido tu objetivo de actividad física diaria.

Foto de Verywell.com
Foto de Verywell.com

ALGUNAS DESVENTAJAS

Aunque no nos la quitamos, el Fitbit no es perfecto. Para comentar sus cosas menos buenas, vamos a “quejarnos” un poco sobre la sincronización. Se realiza vía bluetooth, entre pulsera y teléfono móvil. El proceso es bastante lento y es mejor no tenerlo conectado todo el día porque la batería se te agotará rápidamente. Por otra parte, la pulsera parece ser bastante delicada y en pocas semanas se puede notar el desgaste de la misma. Hay que cuidarla para que no se estropee.

No obstante, por ahora nuestra valoración del Fitbit Flex es muy positiva. Tanto si haces deporte como si no, el Fitbit te ayudará a establecerte retos y a superarlos, aumentando tu actividad física progresivamente. Recomendamos probarla durante al menos seis u ocho semanas y luego valorar tu progresión y marcarte nuevas metas.

La verdad es que solo ahora hemos empezado a usar todas sus funcionalidades. Es posible que publiquemos otro post centrándonos más en los aspectos nutricionales que puede controlar la pulsera Fitbit. ¡Puede contar las calorías ingeridas, hacerte una dieta y los litros de agua que bebes!